Un estudio sugiere que tener un perro podría reducir el riesgo genético de eccema infantil
Un nuevo estudio internacional ha encontrado indicios de que la convivencia temprana con perros podría reducir el riesgo de que los niños desarrollen eccema, una afección cutánea inflamatoria crónica. Liderado por la profesora Sara Brown de la Universidad de Edimburgo y la doctora Marie Standl de Helmholtz Munich, el estudio analizó cómo ciertos factores genéticos y ambientales influyen en la aparición de esta enfermedad. En particular, se centraron en una variante genética relacionada con el receptor de interleucina-7 (IL-7R), que regula el sistema inmunológico. Los resultados sugieren que niños con esa variante genética tienen menos probabilidades de desarrollar eccema si conviven desde pequeños con un perro. También se ha observado un posible efecto protector en niños con hermanos mayores, lo cual podría estar vinculado a una mayor exposición a bacterias diversas en el entorno doméstico. Sin embargo, los investigadores advierten que tener un perro no garantiza protección total, y que la exposición a animales podría incluso empeorar casos existentes. Además, resaltan la necesidad de ampliar estos estudios a poblaciones con diversidad genética, ya que el análisis se centró en participantes de origen europeo. La investigación, publicada en la revista *Allergy*, refuerza la importancia de estudiar la interacción entre genética y ambiente para prevenir el eccema en la infancia.
