Un estudio analiza cómo la interacción con gatos y perros afecta al estrés y las emociones
Un equipo de investigadores de los Países Bajos ha estudiado cómo la interacción con mascotas, en concreto gatos y perros, influye en el bienestar emocional de sus dueños. El trabajo, publicado en la revista Frontiers in Psychology, se basó en cerca de 8.000 registros en tiempo real obtenidos a través de una aplicación móvil durante cinco días. A los participantes se les preguntaba varias veces al día sobre su estado emocional, sus actividades y si estaban interactuando con sus animales de compañía.
Los resultados muestran que, en general, interactuar con mascotas se asocia a emociones más positivas y a una reducción de emociones negativas en el momento. Sin embargo, los investigadores no encontraron evidencia de que esta interacción actúe como un “amortiguador del estrés”, es decir, que proteja específicamente frente al impacto negativo de situaciones estresantes.
Tanto en dueños de gatos como de perros, los efectos positivos en el bienestar fueron similares, lo que sugiere que no hay grandes diferencias entre especies en términos generales. No obstante, el estudio detectó un hallazgo llamativo: en situaciones de estrés, los dueños de gatos que interactuaban más intensamente con sus mascotas tendían a experimentar emociones negativas más fuertes. En cambio, en los dueños de perros no se observó este efecto negativo.
Los autores advierten de que este resultado debe interpretarse con cautela, ya que la muestra de dueños de gatos era más reducida y las asociaciones no fueron totalmente consistentes en todos los análisis. Además, plantean que la forma de interacción con los gatos, más pasiva y menos estructurada que con los perros, podría no ajustarse a las necesidades emocionales de algunas personas en momentos de tensión.
En conjunto, el estudio concluye que las mascotas sí pueden mejorar el estado emocional general en el día a día, pero no necesariamente ayudan a gestionar el estrés en el momento exacto en que se produce. El mecanismo exacto aún no está claro, aunque podría estar relacionado con la sensación de compañía y conexión social.
